El cerebro adicto
Actualmente se reconoce la drogadicción como una enfermedad, no como un problema moral, y cómo tal puede ser tratada.
La adicción es una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia a pesar de saber los daños que ocasiona. No es un tema desconocido hoy en día, por el contrario es un tema tan común que todos conocemos a una persona que sufra de algún tipo de adicción. El objeto de adicción puede variar, pero todas provocan la misma reacción química en el cerebro.
Nueva perspectiva
Anteriormente una adicción era catalogada como una deficiencia moral de la persona en conjunto con una carencia de fuerza de voluntad. Al ser un problema moral y no de salud la sociedad señalaba y castigaba a los adictos. Poco a poco la perspectiva ha evolucionado gracias al estudio de la conducta adictiva, en donde, se han observado en imágenes cerebrales la influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro y así se encontró la causa física de la dependencia de sustancias.
Enfermedad crónica
La adicción es una enfermedad que progresa por etapas, dice el científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del Instituto Nacional sobre el abuso de drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en ingles). Durante la etapa inicial la persona busca utilizar alguna sustancia para llegar a un estado de euforia.
Los primeros signos de una adicción son: el consumo regular, la imposibilidad de dejarlo, gastar más de lo que se tiene para consumir, extralimitarse por conseguir la sustancia (robar) y sentir que se necesita parafuncionar cotidianamente. La droga produce alteraciones en ciertas zonas del cerebro: en el tallo cerebral, que se encarga de regular el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, la cual procesa la información sensorial, permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones; y el sistema límbico, que controlo el conocido circuito de recompensa del cerebro que es el que motiva a la persona a repetir conductas de supervivencia (comer) y reproducción (sexo).
Las células nerviosas se comunican por medio de sustancias químicas (neurotransmisores) que llevan mensajes entre ellas. Una neurona libera el neurotransmisor que cruza un espacio interneuronal (sinapsis) y se adhiere a un receptor (proteína) en otra neurona. Las drogas obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso de intercambio de información neuronal. La mayoría de las sustancias interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer.
Según María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón Fuente Muñiz” (INPRF), “El cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa; por esto el cerebro pierde la capacidad de sentir placer en dichas situaciones pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas de dopamina que produce la ingesta de droga.
La última etapa de una adicción es donde la falta de droga provoca el síndrome de abstinencia, el cual tiene los siguientes síntomas: ansiedad, irritabilidad, nauseas, insomnio, sudoración, temblores y psicosis; en muchas ocasiones llegado este punto se puede llegar a la muerte.
El cerebro se adapta a la sustancia y por ello se desarrolla cierta tolerancia a la droga. “El cuerpo es uno, y lo que vemos como dependencia psicológica es una manifestación de los cambios del cerebro, que intenta adaptarse y manejar niveles anormales de neurotransmisores”, dice Baler.
Dependencia física
Hay sustancias que por si mismas son muy adictivas, desde el primer uso provoca una modificación estructural del cerebro. Para que se desarrolle una adicción importa igual lo adictiva que sea la droga, su disponibilidad y lo aceptable que la considere la sociedad.
La nicotina es un ejemplo de droga de fácil adquisición y con cierta aceptación social, lo que aumenta el número de adictos. En el caso del alcohol tenemos un ejemplo de fácil acceso y una amplia aceptación social, así también una característica es la rapidez con que se desarrolla una tolerancia con lo que se aumenta el consumo y se llega a la adicción.
Grupos de riesgo
Tenemos dos principales grupos vulnerables, los adolescentes y las personas con algún padecimiento mental. Los adolescentes son vulnerables ya que toman decisiones basados en las emociones y no en el juicio y raciocinio. Además, “la adolescencia es una época en la que se están desarrollando todas las conexiones y exponer el cerebro a las drogas a esa edad tiene consecuencias mucho más dañinas”, recalca Medina Mora. Por otro lado, las personas con enfermedades psiquiátricas pueden confundir el efecto de las drogas con una solución a su problema y así volverse adictos, con la complicación de una comorbilidad (es decir, presencia de dos trastornos simultáneos: adicción y enfermedad mental).
Consecuencias conductuales, familiares y sociales
Todas las adicciones pueden tener graves consecuencias para la salud y las relaciones humanas, y por consiguiente para el bienestar personal, familiar y social.
Las drogas son un problema social con muchas facetas porque una familia se modifica si existe un adicto; afecta la calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y social, comenta Medina Mora.
Se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar nuevamente un cerebro que aprendió algo anormal, pues la adicción es una enfermedad del aprendizaje. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico, sino considerar al individuo y su contexto (familia y trabajo). El tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el tiempo de ingesta, el ambiente en que vive y sus recursos internos y externos.
El mensaje importante, nos dice Baler, es que la adicción conlleva el desajuste de muchos circuitos y que para tratar al adicto deben tenerse en cuenta todas las disfunciones al mismo tiempo.
Reflexión:
¿Por qué la elección del tema?
Elegí este tema porque es un problema con el que nos enfrentamos diariamente, entre mas informado mejor, es interesante hasta qué punto la misma sociedad es responsable, además el cambio de perspectiva es necesario, la adicción es un enfermedad y debe ser tratada.
¿De dónde partiste para empezar a escribir?
En mi caso a partir de las ideas principales, de lo que considere más importante y de la comparación con el conocimiento previo del tema.
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